FINAL

Te observé
saliendo de la frontera
con pequeños pasos
medidos

rozando otras juventudes
otorgando palabras
ríos
en otras aguas.

Y más allá del sentir
fue tristeza
final
tiempo acabado.

Sentada
mirando tras los visillos
las flores
el árbol
no son paz
ni anhelo
ahora son olvido.

Me marcho
caminando
viendo
pero sin el sentir perfecto.

En la espera
interminable
vendrán más raíces
en las que anclar
el roce sutil
la mirada
verdeazulada
mi yo
(infinitesimal yo).

Anuncios

TEJER

He tejido con una cuerda
una telaraña fina
inquieta
a salvo de la oquedad profunda
con la intención
de perdurar haciéndome infinita.

En su fondo
escucho el latido
rítmico, inmutable
de cada rocío
posado en la hoja
a través de tu mano
de tus dedos
aquellos que acarician
la mesura del despertar
sin decir nada
callados
estando ahí siempre
en el silencio diario.

OLEAJE

Ojeé las alas
profusas, determinantes

como en un ahogo
entretejí otoños oscuros
hasta dejar perdida la inocencia.

Tal vez me hayas olvidado
los ojos desacompasados
ausentes gritan…
Sólo las palabras vuelan
bajo el recuerdo
de la piel argenta.
Me siento, me quedo atrapada
en un minúsculo tiempo
chocando
tras la tenue luz
en la absoluta nada.

PAPELES

Siempre pensé
guardar los tulipanes amarillos
en las carpetas de los recuerdos
invisibles, añejos
después vinieron los silencios
los desmanes
las ausencias
no fue hasta lograr cerrar
mis ojos
cuando te descubrí
ya lejos
oteando otros paisajes.

Es un modo de no sentir
sólo respirar
frente al tiempo inevitable
y así la acera gris encharcada
traerá imágenes de la lluvia
de tu ida.

CAMINO

Escucho fluir el maremágnum
del sauce apresado
adherido a la hojarasca
sobre la que cae, lánguido.
El color confluye
da paso al baile
danzando sobre los ojos perfumados.

He encontrado el camino
alternativo, distante.
Un breve inciso
para sentir el bagaje esperado
el vaivén del árbol
entregado,
quizás plausible.
Lejos discurro huellas
imaginadas, despiertas.

Así es el paisaje
íntimo, pasivo
quedado a nuestros pies.

ACERCA DE LOS HÉROES

Y aprendí a respirar
a tocar las cuerdas de un arpa
vieja, polvorienta
atrevida en musicalidades opacas.

Cuando acerqué mi olfato
la herida aún seguía
pero más atenuada
apenas percibida
por eso al caminar
iba dejando unas huellas símiles
semejantes a los signos
escritos a través del tiempo.

Qué importaba entonces
si anochecía o hacía frío
la numeraria o funesta antorcha
descrita.

Ahora el pájaro cierto
fingido en su aleteo
aprendía a volar al raso
preso del arpegio
de la ceniza en la cual
un día levantó su vuelo.

AVES

Suave tan aterciopelado
como distante.

A veces marcados
por un indeterminado cansancio
emigramos a lugares desconocidos,
traemos el agua
como aves migradas en otoño.

He desprovisto a mi mente
de imágenes pasadas
atrayendo en mi reconquista
la posibilidad de retornarlas
hacerlas más felices y ciertas.
Pero todo es duda
no hay certeza
por eso pongo la palabra
respiro
ejecuto
expreso
después camino.