Siempre pensé
guardar los tulipanes amarillos
en las carpetas de los recuerdos
invisibles, añejos
después vinieron los silencios
los desmanes
las ausencias
no fue hasta lograr cerrar
mis ojos
cuando te descubrí
ya lejos
oteando otros paisajes.

Es un modo de no sentir
sólo respirar
frente al tiempo inevitable
y así la acera gris encharcada
traerá imágenes de la lluvia
de tu ida.

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