Soy como esos viajes
de ida y vuelta
ajena a la verosimilitud de los días.
Me acuerdo de las tardes
frente a la ventana
tras los visillos corridos
cosiendo una camisa vieja
algún botón suelto.

Pienso en cómo sucedió todo
rápido sin fisuras
te dejó al borde
caíste entonces
sin vacilar.
Nunca has vuelto
a ser
a existir
tu voluntad arrebatada
tu cordura vuelta locura.

Las niñas yacen perdidas
bajo la tierra.

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