Ellos parecen estar
en ese otro instante de la vida
como si los momentos más imprecisos
del tiempo
estuvieran hechos para coetáneos suyos,
no para ellos.
Su contexto inmediato se hace grande,
gigantesco
entre la terrible rutina del día a día.
Están inmersos en un hilo
hilvanador de sucesos,
de cosas.
Dan fe de ser un pueblo
aparcado en un lugar
común
muy cercano y muy pasivo.
Han hecho de su existencia
una institución religiosa.

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