En la sala del hospital
oigo su respiración
el dedal de sufrimiento

yo no me quiero morir

dejé el huerto plantado
di los buenos días a la vecina
visité a los enfermos del pueblo

se me encasquilla el alma
percibo el flujo de los líquidos
la aguja inconsciente
machaca el cerebro
y yo pienso:
tengo los tomates sin regar
el cocido a medio hacer
y la memoria
poco acontecida de recuerdos
pienso en la eternidad
y sólo son puntos suspensivos.

Anuncios