Sé que a veces te asomas con curiosidad a verme, como si fuera una manera de sentirme más cerca. También creo que las paredes sirven de barrera, como los árboles cuando susurran al acariciarlos el viento.

Una mañana me senté a observar las palabras, surgían de mi pecho lentamente pero firmes, con mucha ignorancia quise acabar con todas ellas pero la soledad me impidió arrebatarles un minuto siquiera de admiración.

Cada noche también acostumbro a asomarme a ver las estrellas, para descubrir si me vigilas, si estás atento a cada pelo que me cae sobre la mejilla. En esos instantes siento como una brisa. Sé que eres tú, como cuando en aquellos tiempos felices, a hurtadillas me besabas en la frente…

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